El Queso Artesanal toma Manhattan

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En mi paso por Nueva York, una mañana yendo a la oficina, note un olor extraño, que me recordó a los aromas que se producen en la elaboración del queso, me pareció que no podía ser y seguí caminando.

Unas semanas más tarde, pasando por el mismo lugar note un cartel que decía “Beecher’s Handmade Cheese“. No podía creerlo, había un tipo que estaba haciendo queso artesanal en el medio de la jungla de cemento.

Los Origenes

Kurt Beecher es un apasionado del queso nacido en Seattle, Estados Unidos. Cuando era chico, le encantaba probar quesos del mundo, hasta que un día se dio cuenta que ninguno de ellos se producía en su país.

Otro tema que lo inquietaba eran los problemas de alimentación de los americanos: ‘¿Cómo hacer para que comieran mejor?’ era la pregunta que invadía su cabeza.

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Los objetivos de su Fundación

El Mercado de Seattle

La respuesta llegó, cuando en 2003 abre su primer quesería en el Mercado Pike Place de Seattle. Sus quesos son revolucionarios porque además de no contener ni aditivos ni conservantes,  son elaborados a la vista. Esta posibilidad estimula a las personas a hacerse preguntas cómo-¿de donde viene, quién hace y qué ingredientes lleva mi comida?- lo que naturalmente lleva a una concientización sobre lo que ponemos en nuestra mesa.

Los quesos son muy bien recibidos por el publico local, entonces Kurt, se da cuenta de que es el momento de ir por más.

La Gran Manzana

Si las ideas y los quesos de Kurt Beecher querían llegar a las masas, Manhattan, Nueva York era el lugar más que apropiado para desembarcar. Así es que en 2009 pudo abrir sus puertas en el distrito del Flat Iron. Su idea fue elaborar todos los días queso fresco a la vista para empezar la conversación de cómo la comida es producida. En ciudades grandes, como Nueva York, la gente deja de cocinar porque piensan que es difícil y que lleva mucho tiempo hacerlo, relegando esta tarea a restaurantes o comidas pre-elaboradas.

El hecho de que el queso sea producido y consumido en el mismo lugar es una declaración importante que está haciendo Beecher’s en el medio de dicha gran ciudad.

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Común Denominador

El problema más grande que enfrento Beecher’s fue encontrar la calidad adecuada de leche para su queso. Como la leche muchas veces es tratada como un commodity, porque viene toda mezclada en pooles una vez entregada, los lecheros no tienen incentivos para mejorar la calidad.

Recorriendo el Hudson Valley Kurt pudo identificar establecimientos de vacas Holstein y Jersey criadas sin hormonas de crecimiento, que estaban contento de abastecerlo con leche por un precio superior. Todas las mañanas, en horarios descomunales, llega la leche al centro de la ciudad, para que el equipo de Beecher’s pueda iniciar su labor.

Al queso, queso…

Kurt creó una demanda nueva para una leche que tuviera en cuenta el bienestar animal y que cuidara a los lecheros que se esfuerzan por brindar un producto de calidad. En  este mismo proyecto, creó quesos deliciosos sin aditivos ni hormonas. Beecher’s es una prueba más de que si hay amor y pasión por la comida de verdad, todo es posible; hasta hacer queso casero en el medio de Manhattan. 

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******************** ENGLISH VERSION************************

Artisan Cheese takes over Manhattan

In my time in New York, one morning going to the office, I noted a strange smell, which reminded me scents produced in cheese making. I thought it could not be possible, so I kept on walking.  A few weeks later, passing through the same place I notice a sign saying “Beecher’s Handmade Cheese”. I could not believe it: there was a guy making artisanal cheese in the middle of the concrete jungle.

The origins

Kurt Beecher is a cheese connoisseur  born in Seattle, United States. When he was a kid, he loved to taste the cheeses of the world, until one day he realized that none of them where produced in his country. Another issue that concerned him was the way Americans ate:  “How could I help them to eat better?” was the question that invaded his head.

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Beecher´s manifesto

Seattle Market

The answer came in 2003 when he opened his first cheese factory in the Pike Place Market in Seattle. His cheeses are revolutionary because besides of not containing additives or preservatives, they are prepared in sight. This possibility encourages people to wonder – how and  where their food is produced,  who are the people working for it and which are the ingredients food takes. Naturally, this leads to an awareness of what we put on our table.

The cheeses where very well received by the local audience, so Kurt realizes that it is time to go for more.

The big Apple

If  Kurt Beecher’s ideas and cheeses  wanted to reach the masses, Manhattan, New York was more than the appropriate place to land. In 2009 he opened its doors in the Flat Iron district. His idea was to make every day fresh cheese in sight to start the conversation about how food is produced. In large cities like New York, people stop cooking because they think it is difficult and time-consuming to do so, relegating this task to restaurants, delis or ready maid meals. The fact that the cheese is produced and consumed in the same place is an important statement that Beecher’s is doing in the middle of this enormous city.

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Common denominator

The biggest problem Beecher’s faced was finding the right quality of milk for their cheese. Since milk is often treated as a commodity (because it is all mixed in pools once delivered) dairymen have no incentive to improve quality. Traveling through the Hudson Valley, Kurt identified establishments of Holstein and Jersey cows raised without growth hormones, this farmers were happy to supply their milk for a higher price. Every morning, in outsized schedules, milk arrives to the center of the city, so Beecher’s team can start its work.

Cheese, cheese …

Kurt created a new demand for milk that takes into account animal welfare and cares of dairymen who strive to provide a quality product. In this same project, he created delicious cheeses without additives or hormones. Beecher’s is a proof that if there is love and passion for real food, everything is possible; even making homemade cheese in the middle of Manhattan.

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