Colectivo Felix: un viaje con gusto nuestro

“Conocelo a Diego, él sabe lo que está haciendo…” me dijeron dese lo alto de Slow Food, un movimiento que intenta concientizar sobre el  origen de los alimentos, oponiéndose a la estandarización del gusto fomentando la protección de la biodiversidad.

Diego Felix es un cocinero Argentino que viaja por Estados Unidos, dando a conocer lo mejor de la comida latinoamericana trabajando con un equipo itinerante. Creador de Casa Felix en Buenos Aires, un restaurant a puertas cerradas, Diego lidera un equipo que se llama Colectivo Felix, en el que miembros presentes en distintas localidades colaboran con el proyecto de diversas maneras.

No hay un restaurant donde se lo pueda encontrar a Diego, para poder presenciar una de sus comidas hay que estar alerta de sus tours. La cocina y los ingredientes que va a encontrarse en el camino van a ser sorpresa .Trabaja como un pop-up restaurant: hay un calendario con distintas localidades donde va a estar cocinando y hace falta reservar con anticipación para tener acceso.

Aperitivo

Curiosa por conocer su platos, me presente a nuestra cita en una de las calles más in de Williamsburg, el barrio más hípster de New York. Cuando entre el ambiente era vibrante. Luz tenue de vela y Flor, una cocinera argentina que colabora con Diego, servía a los invitados que iban llegando un ponche con cachaza, frutos rojos, pomelo e hinojo, una combinación refrescante para la noche caliente que se venía.

Me sorprendio el origen de los invitados; americanos curiosos y deseosos de aprender y establecer contacto con Diego que es como su gurú en cuanto a lo que se refiere a la comida latinoamericana.

Diseñadores, músicos, modelos y artistas gráficos, claramente la gente más ‘cool’ de la gran manzana hoy vive en Brooklyn.  Se enteraron sobre su llegada a Nueva York y sin dudarlo se anotaron para esta cena a puertas cerradas, para garantizarse un encuentro intimo con el chef.

Muchos hace rato que lo siguen y no le pierden la huella.

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Los menus hechos a mano

Primer plato

Es que el pasado de Diego, es el de un viajero que recorrió las latitudes del nuevo continente para descubrir las técnicas culinarias regionales de Sudamérica para fundirlas con hierbas y plantas autóctonas combinándolas con los productos locales de los lugares que va visitando.

Su mama’, y su formación herboristica, inculcaron en Diego el interés por los aspectos benéficos de estas plantas en nuestra vida. Por eso en una de las ocasiones que nos reunimos me hablo de sus encuentros con mujeres de comunidades aborígenes y su deseo de aplicar esta sabiduría en sus recetas.

Cuando los invitados empezaban a sentarse en la mesa, algo increíble estaba gestándose en la cocina.

En uno de sus viajes por California, Diego se inspiró y quiso recrear la magia del mar en un plato.

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Foto gentileza @colectivofelix – http://www.colectivofelix.com

En su creación utilizo la quínoa para crear la arena,  papas dulces de la zona rostizadas para personificar la escollera, y la espuma de mar fue encarnada por la leche de tigre. En este mar los habitantes eran el pescado fletan y una gran almeja servida cruda.

La leche de tigre es un ingrediente proveniente de la cocina Peruana y es el remanente de la preparación del ceviche. Este jugo que resulta como excedente de dicha preparación contiene básicamente limón, rastros del pescado o marisco que se preparó y cebolla morada y en algunos casos cilantro y ají. Y tuvo la magia de darle un twist al plato, haciendo que todos los sabores se realcen.

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Diego Felix emplatando

Plato Principal

Llegó  el momento más ansiado. Los invitados, mientras en la cocina se trabajaba a paso rápido, degustaban un vino biodinámico mendocino que Diego había traído especialmente para esta cena.

Junto con Flor, la organizadora del tour del Colectivo en New York, sirven los tamales rellenos de pescado sobre una salsa pipián condimentada con un chimichurri a base de ruibarbos que habían preparado justo frente a mí.

El pipián es una salsa, atribuida a México pero que se prepara también en otros países de Centroamérica y se llama así porque deriva de la palabra “pepitas”, ya que se prepara con semillas de calabaza, y según la región, de muchas otras verduras. Las semillas se tuestan y se trituran junto con el resto de la salsa, que en este caso Diego había preparado con pimiento colorado. Era la primera vez que la probaba y me pareció que contrastaba perfectamente con la textura y el sabor del tamal, que suele ser tan noble.

Los americanos no sabían por dónde empezar, se miraban unos a otros y se preguntaban entre ellos sobre el tamal: “esto se come?”

Las mesas no son privadas, la idea es incentivar a los huéspedes  a conocer personas nuevas en la cena y compartir un momento juntos. Algo parecido a lo que plantea el Colectivo Felix.

La idea del Colectivo es crear unir a personas con capacidades creativas distintas que compartan los mismos preceptos sobre la comida y el estilo de vida.  La idea es que cada uno pueda colaborar desde su ámbito para fortalecer la red.

Según las propias palabras de Diego: “la idea al principio era el de hacer un barco, hasta que se volvió un colectivo. Yo te llevo por 2 o 3 meses, y así a medida que vamos viajando hay gente que se va subiendo y gente que va quedando en las paradas.Y cada uno aporta su granito de arena al proyecto”.

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Entrevista a Diego Felix

Postre

Para el final de la cena todos los comensales están extasiados. No solo comieron platos que consideraron deliciosos, sino que aprendieron un poquito más sobre que es la comida latinoamericana.

Sí, tenemos mucho más que frijoles y tortillas afuera.

Pudieron cruzar una barrera de sabor y conocer cuánto hay más allá de las fronteras.

Si, Diego y sus compañeros del Colectivo les abrieron las puertas a un nuevo mundo.

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